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Mayo del 2010, quizás fuera un lunes hacia bastante sol, la entrada de la primavera había alterado nuestras hormonas. Quedamos en un parque y al llegar ella con sus melenas largas y rubias brillaba mas que el sol. Sandra era Francesa estudiante de intercambio nos conocimos por casualidad sus aires de libertad cortaron mis alas para lanzarme aun mas lejos y volar con las suyas. Decidimos alquilar un piso entre las dos. Encontremos uno por el centro solo le faltaban los muebles pero no fue problema.
Algunas noches ella traía una compañía diferente a la mía, no importaba mucho pues solo a mi me hablaba en francés, solo a mi me demostraba lo mucho que se entregaba a mi, pues esa era nuestra relación entrega completa pero una relación como piensa mucha gente no solo significa compromiso si no entrega y confianza. Los celos son la falta de confianza no en la otra persona si no en nosotros mismos muchas veces.
Muchas veces dormíamos en un colchón que teníamos en el suelo hasta que compráramos el resto de muebles poco a poco. Las noche se llenaban de risas, cine, orgasmos o simplemente miradas y caricias. No he sido tan feliz en toda mi vida. Tan feliz que vivíamos ajenas a todo lo que estaba pasando fuera y de golpe la actitud de Sandra cambio, su sonrisa se volvió por dentro en tristeza, se acercaba septiembre y con el la despedida o eso creíamos.
Lo cierto es que como dije antes mi sexto sentido me advertía de ello aun que Sandra nunca se pronuncio sobre el tema.
Nuestra historia no empezó siendo bonita mas bien fue por un castigo, en pleno FP me castigaron sacándome al pasillo, Sandra estaba haciendo las practicas en ese IES a si que muchas mañanas me veía con mi gorra y un chupachus en la boca, siempre me decía para mi misma “que chica tan guapa, tengo que invitarla a salir” a si que un día me arme de valor y ella me mando a la mierda.. A si empezó el juego siempre que la veía le pedía una cita.
El tiempo pasaba y ella siempre me daba plantón hasta que un día con mi cara bonita la vi tomando un zumo en la cafetería, era mi oportunidad a si que pedí un café ultra cargado y dos sobres mas, me senté enfrente de ella los profesores y algunos alumnos se quedaron mirando pero yo no me di ni cuenta.
- sal conmigo - le dije sin un hola - no, es no - me dijo sin dilación - si no sales conmigo ni una sola vez.. Me tomare este café ultra cargado y una advertencia soy cardiaca, será tu responsabilidad - cogí los dos sobres y aun me atreví a echarlos nada de azúcar, nadie que tuviera una pizca de corazón habría rechazado esa cita si pudiera salvar a alguien de esa cosa tan amarga, sabia que no podía rechazarme aun que fuera por pena - no y es mi ultima palabra no me gustan las chicas - pero ella si que podía. A lo hecho pecho me tome el café mas amargo de mi vida en dos tragos mientras toda la cafetería aplaudía cuando este había traspasado mi boca, la chica arqueo una ceja en modo de asombro y se levanto.. Yo no podía levantarme.
El resto de la mañana la pase tiritando y con taquicardias a si que me enviaron a casa. No volví a ver a Sandra.
Habían pasado unas semanas y el jueves era un buen día para salir el Jun un amigo de confianza de toda la vida y yo fuimos de bares, él tenia problemas que contarme al parecer una rata se la estaba jugando. Jun era un tipo con mucha suerte no fumaba y bebía de vez en cuando legamos aquí nos encontramos un buen alijo de coca por casualidad decidimos venderla nos sacamos una buena pasta yo decidí pasar pero él, es buen tío la verdad, pero no tiene casi estudios los básicos por decir y eso le da mas pasta que ser conserje o albañil.
Entramos a una taberna que estaba por el barrio de la Madalena.
Allí ¡OH! sorpresa estaba Sandra, que alegría me lleve. La mire y le sonreí.. Pero ella no parecía tan contenta de verme. - Tu ¿Qué haces aquí? - seguidamente me dio un puñetazo y casi me parte la nariz, por si no lo había dicho Sandra tenia ya unas cuantas copas de mas o eso me dijo mas tarde. Jun podía ser un camello pero no era un tío chungo y le tenia mas miedo a Sandra que nos miraba desde el otro lado de la barra con cara de cabreo con un par de amigos.
Jun me contó: - hay dos tipos, siempre tienen que ser dos no se por que, valla, que nos están buscando creo que son los del primer alijo de coca, nos han rastreado lo se.. - Jun siempre estaba muy paranoico con ese tema a si que después de dejarle hablar un rato le corte para ir al servicio y al salir del baño entre la puerta y yo estaba Sandra ahí mi reflejo fue taparme la cara - tranquila no voy a pegarte mas aun que te lo mereces - me dijo con una voz de borracha increíble - mira hablo Masiel, ya ni apareces por el Instituto - entonces se volvió a enfadar y hizo un movimiento brusco - normal me han suspendido las practicas por tu numerito, ¡piensan que estoy liada contigo y que soy una irresponsable! - mi cara cambio y la de ella hecho un abismo de sosiego, como si fuera una bandera blanca al ver mi cara de gilipollas, estoy convencida de que se apiadó de mi - no tenia ni idea y yo que pensaba que era por que no querías verme - le dije - no te creas tan importante - arquee una ceja y justo entonces.. ¡me poto encima! La tía me había potado encima, el colmo de los colmos “por lo menos se disculpara pensé” no.. Se hecho a reír la muy.. Al salir del baño Jun puso cara de susto y se fue, los dos amigos de Sandra no estaban a si que ella se ofreció a llevarme a su casa y limpiarme la camiseta.
Allí estaba yo en una habitación con una camiseta que me venia enorme de mangas una pequeña manía de la chica.. La cual desgracia de ella no paraba de reírse de mi, finalmente me preparo una tila alegando que yo era cardiaca. Estuvimos toda la noche hablando y bebiendo hasta que el sueño nos empezaba a pasar factura justo entonces solté la pregunta que estaba deseando ha hacer: - ¿ves? no era tan difícil y encima te lo estas pasando bien - ella se rió y me dijo: - pero no me gustan las mujeres - - entonces como romeo renegó de su nombre yo reniego de mi género quedándome en tierra de nadie pues nunca me sentido identificada con una mujer - - ¿eres Transexual? - pregunto cambiando la cara -¡no! Es.. Es complicado de explicar digamos que.. Yo soy yo y punto nadie tiene que decirme lo que soy o dejo de ser ¿no crees..? - muchas veces sobretodo cuando bebía hablaba demasiado y esa vez no estaba siendo excepción, entonces ocurrió yo seguía hablando cuando ella me beso entonces me calle y de su boca solo salio un: -Buenas noches - dio media vuelta y se tumbo en su cama, yo me quede a su lado pero ya no pude pegar ojo a si que me dedique a tocarme el labio con los dedos como símbolo de incredulidad.
A la mañana siguiente Sandra estaba dormida yo dudaba entre salir por la puerta o quedarme, finalmente sin que yo me diera cuenta el cansancio me pudo y me quede dormida en el suelo. Lo siguiente que vi fue a Sandra subiéndome a la cama. Me sentía como si me hubieran dado una paliza y me quede medio sopa.
Un timbre sonó, me desperté y frote mis ojos, ¡au! El puñetazo de Sandra me dolía estaba en una habitación pequeña rodeada de fotos y un pequeño escritorio junto a una ventana que daba a un patio de luces, la puerta se abrió resonando y no fue Sandra quien entro, un chico de unos veinticinco años moreno y muy alto irrumpió mi descanso, no tenia ni idea de donde estaba Sandra, el chico me cojió con furia y me levanto tirándome de nuevo, sin ninguna explicación me dio un golpe en la barriga, me dolió muchísimo mas que el golpe de Sandra la cual, entro cogiendo al chico por el brazo -¡no es lo que crees!- al chico pareció no importarle mucho y me agarro por el cuello de la camiseta hasta que vio que mi cuerpo era femenino y me soltó confuso, Sandra lo empujo maldiciéndolo y diciéndole mil cosas hablando de propiedades de sentimientos y varias cosas mas.
Luego entro a la habitación para pedirme perdón me acaricio los labios con la punta de sus dedos y me miro, no quise malinterpretar esa mirada. Mi labio sangraba por le golpe me limpio con cuidado y finalmente parecía que se despedía sin hablar del beso que me dio por la noche y que tantas dudas había sembrado. Me fui de aquel piso sin mirar atrás y con una sonrisa en la cara a pesar de todo había sido una buena noche.